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    Liturgia
de la Iglesia Española Reformada Episcopal (1954)

 

Visita de Enfermos
 

Cuando el Ministro vaya a visitar a un enfermo, puede consolarle y exhortarle con dulces palabras, leyendo algo de las Escrituras, y orando en unión con él, cte la manera que le parezca más oportuna.

Pero si el enfermo lo deseare, podrá seguir el formulario que va a continuación, omitiendo lo que le parezca según su prudencia y atendidas las circunstancias.


Al entrar en la habitación del enfermo, diga el Ministro:

    PAZ sea en esta morada y a cuantos en ella habitan, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Luego prosiga el Ministro:

    EL Señor sea siempre con vosotros.
    R. Y con tu espíritu.
    V. Oremos al Redentor del mundo, nuestro Señor Jesucristo, y con toda suplicación le roguemos que se digne propicio sanar de su enfermedad a este su siervo.
    R. Concédenos esto, Dios eterno y omnipotente.

Todos:

SEÑOR, apiádate dé nosotros.
Cristo, apiádate de nosotros.
Señor, apiádate de nosotros.
Padre nuestro, etc. —R. Amén.

El Ministro:

    LÍBRANOS del mal y confírmanos en tu temor con toda obra buena, oh Trinidad, Dios nuestro, que eres bendito y vives y gobiernas todas las cosas por los siglos de los siglos. R. Amén.

    V. Mira desde el cielo, oh Señor, y visita y alivia a este nuestro hermano enfermo. Mírale con ojos de misericordia, defiéndele de las asechanzas del maligno y guárdale en perpetua paz y seguridad. Santifica por él esta prueba, por medio de tu Santo Espíritu, fortalécele con tu gracia en su flaqueza, y restitúyele a su prístina salud, si es así tu beneplácito. R. Amén.

    V. Por tu misericordia, oh Dios nuestro, que eres bendito y vives y gobiernas todas las cosas por los siglos de los siglos. R. Amén.
 

Visitation of the Sick

Después de esta Oración, el Ministro exhortará al enfermo con amor y ternura, escogiendo con mucha prudencia y discreción los puntos sobre que ha de exhortar, teniendo siempre por objeto consolar al enfermo y llevarle con sinceridad a los pies de Jesucristo.

Hay sin embargo algunos puntos principales que no deben omitirse:

[1.° Manifestar al enfermo que las dolencias son inevitables; mas que para los hijos de Dios la dolencia, dirigida por el Padre celeste, se convierte en manantial de bendiciones espirituales, si la sobrellevan con paciencia y resignación y buscando más íntima comunión con él.

[2.° El tiempo de enfermedad es una ocasión muy adecuada para examinar el estado de su alma y resolverse a arrojarse a los pies de Jesucristo en demanda de perdón y salvación; a vivir una vida santa, mientras el Señor aquí le tenga.

[3.° Cristo ha hecho completa expiación y perfecta satisfacción por todos nuestros pecados, muriendo sobre la cruz en lugar nuestro; toda potestad le es dada en los cielos y en la tierra, por lo cual no le será arrebatado ninguno de aquellos que el Padre ha puesto en sus manos; a la diestra de Dios, intercede por los redimidos y les prepara morada de gloria para la eternidad. Una viva fe y una firme confianza en Jesucristo, nos aseguran todos estos privilegios.

[4.° El Espíritu Santo debe morar en el alma, porque él es el Consolador, el dador ele la paz y gozo espiritual, el que enseña, santifica y vivifica; el que sella nuestras almas para el gran día de la redención.

[5.° Amonestarle para que deponga todo rencor o mala voluntad contra otros, perdonando las faltas de ellos, como desea tener las suyas perdonadas; pidiendo perdón a quienes hubiere ofendido, y viviendo así en caridad con Dios y con los prójimos por el amor de Jesucristo.

[6.° Y aconsejarle con delicadeza y discreción (si le encuentra de enfermedad grave), que arregle los negocios de su casa y familia, para descargo de su conciencia y para tranquilidad de sus deudos, si el Señor dispone llamarle a su presencia.]
 

Exhortation(s) by the Minister

Después de la exhortación, invite al enfermo a que haga profesión de su fe, recitando el Símbolo Apostólico.

CREO en Dios, Padre todopoderoso, etc.

Y luego excítele a que haga una confesión de pecados a Dios; o podrá, en lugar suyo, hacer el Ministro una confesión general. No se pone fórmula aquí para ella, porque se considera más oportuno decir lo que la necesidad pida en cada caso particular.

Después de la Confesión, el Ministro diga:

    DIOS omnipotente, nuestro Padre misericordiosísimo, que de tal manera borra los pecados de los que en verdad se arrepienten, que no se acuerda ya más de ellos; derrame sobre ti ahora los tesoros de su gracia; perdone todas tus iniquidades; no te impute ninguna de tus pasadas rebeliones; purifique y renueve en ti todo lo que ha sido depravado o perdido, ya por la malicia del diablo, ya por tu propia voluntad carnal; y te preserve en el seno de la Iglesia y bajo su paternal amor y protección; por los méritos de su muy amado Hijo Jesucristo nuestro Señor.
    R. Amén.
 

 Apostles' Creed

 

 

Confession & Abolution

Después de esto, el Ministro podrá leer una breve porción de la Palabra de Dios, y hacer una Plática sobre ella.

Terminada la Plática, puede el Ministro leer algunos versículos del Salmo 25 (16 a 22) o del Salmo 71 (1 a 9).

Después, añada el Ministro:

    OH SEÑOR, salva a tu siervo.
    R. Que pone. en ti su esperanza.
    V. Envíale socorro de tu santuario;
    R. Y defiéndele por siempre con tu gran poder.
    V. Sé tú su. torre y fortaleza,
    R. Delante de sus enemigos.
    V. Oye, oh Señor, nuestra oración.
    R. Y llegue a ti nuestro clamor.
    Dios omnipotente, que eres torre fuerte para todos los que ponen en ti su confianza; y a quien todas las cosas en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra, se inclinan y obedecen. Sé tú ahora y siempre la defensa de este tu siervo, hazle conocer y sentir que no hay otro nombre debajo del cielo en quien y por quien puede y debe recibir salud y salvación, sino el nombre de nuestro Señor Jesucristo; y llena de gozo y paz su corazón, para que en medio de sus dolencias experimente los consuelos de tu gracia y de tu amor. Te lo suplicamos por los méritos infinitos del mismo Señor Jesucristo.
    R. Amén.

Y concluya diciendo:

    La gracia del Señor Jesucristo sea con todos nosotros. Amén.


 Talk by Minister & closing prayer

A continuación se ponen algunas Oraciones para casos especiales.

ORACIÓN POR UN NIÑO ENFERMO

    ¡Dios omnipotente y Padre misericordioso, en cuya mano están la vida y la muerte de tus criaturas! Mira desde el cielo con ojos de piedad a este niño que yace en el lecho del dolor. Visítale, oh Padre, con tu salvación; líbrale de su enfermedad corporal cuando sea tu beneplácito, y salva su alma por tu misericordia. Si te agrada prolongar sus días sobre la tierra, haz que viva para ti y sea instrumento de tu gloria, sirviéndote fielmente y habiendo bien en su generación; y si no, recíbele en las moradas celestiales, donde las almas de los que duermen en el Señor Jesús, gozan descanso y felicidad perpetua. Concedénos esto, clementísimo Señor, en el nombre de tu muy amado Hijo, que contigo y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
 

 Special Prayers

Prayer for a sick child

 ORACIÓN POR UN ADULTO ENFERMO, CUANDO HAY POCA ESPERANZA DE MEJORIA

¡Oh Padre de misericordia, Dios de toda consolación, y nuestra sola ayuda en tiempo de necesidad! A ti acudimos por socorro en favor de este tu siervo, que está debajo de tu mano en gran debilidad de cuerpo. Míralo con clemencia, oh Señor, y a medida que el hombre exterior decaiga, fortalece más y más con tu gracia y con tu Santo Espíritu su hombre interior. Dale verdadero arrepentimiento de todos los errores de su vida pasada, y firme fe en tu Hijo Jesús, para que sus pecados sean borrados por tu misericordia, y su perdón sellado en el cielo, antes que él parta de aquí y deje de ser entre nosotros. Sabemos, oh Señor, que nada hay imposible para ti, y si tú quieres, puedes aún restablecerle y concederle más larga permanencia en este mundo. Pero si el tiempo de su partida se acerca, te rogamos le dispongas y prepares de tal modo con tu paz y favor, que su alma sea recibida en tu reino
eterno, por los méritos y la intercesión' de Jesucristo, tu único Hijo, Señor y Salvador nuestro. Amén.
 

 Prayer for a sick adult, when there is little hope for improvement
ORACIÓN COMENDATORIA PARA CUANDO UN ADULTO SE HALLA A PUNTO DE EXPIRAR

    ¡Oh Dios poderosísimo, con quien viven los espíritus de los justos hechos perfectos, después que son librados de sus prisiones terrenales! Nosotros encomendamos humildemente en tus manos, como en manos de un fiel Creador y Salvador muy misericordioso, el alma de este tu siervo, nuestro hermano, suplicándote cordialmente que sea preciosa en tu presencia. Lávala más y más en la sangre de aquel Cordero sin mancilla, que fué muerto para quitar los pecados del mundo, a fin de que sea presentada pura y sin mancilla delante de ti. Concédenos esto por los méritos de Jesucristo, tu único Hijo, nuestro Señor. Amén.
 

 Commendatory prayer for a sick person on the point of departure
ORACIÓN POR EL ENFERMO QUE SE HALLE TURBADO EN SU MENTE O EN SU CONCIENCIA

    ¡Oh bendito Señor, Padre de misericordia y Dios de todo consuelo! Suplicámoste que mires con, piedad y compasión a este tu afligido siervo. Tú escribes cosas amargas contra él y le haces cargo de sus primeras iniquidades; tu enojo grava sobre él y su alma está llena de turbación. Mas, oh Dios misericordioso, que has escrito tu Palabra para enseñanza nuestra, para que con paciencia y en el consuelo de tus Santas Escrituras tengamos esperanza! Dale un verdadero conocimiento de sí mismo y de tus amenazas y promesas, para que no pierda su confianza en ti, ni la ponga en nada sino en ti mismo. Dale fuerzas contra todas sus tentaciones, y sana todas sus enfermedades. No quiebres la caña cascada, ni apagues la mecha que aún humea. No detengas el curso de tus tiernas misericordias; mas hazle oir cosas de gozo y alegría, para que los huesos que tú has abatido, se regocijen. Líbrale del temor del enemigo, y levanta la luz de tu rostro sobre él, y dale paz: por los méritos e intercesión de Jesucristo nuestro Señor. Amén.
 


 

 A prayer for persons troubled in mind or in conscience

Santa Comunión

para los enfermos


Cuando alguna persona enferma o anciana, incapacitada de venir a la Iglesia, deseare recibir la santa Comunión en su casa, lo avisará al Ministro, y éste dispondrá lo necesario para que se celebre allí la Cena del Señor, en cuyo acto observará las reglas que siguen:

Sobre una Mesa cubierta, si puede ser, con un paño blanco, pondrá el Plato y el Cáliz con Pan y Vino suficientes para las personas que hayan de comulgar, pues conviene que haya algunas, además del Ministro y el enfermo.

Se servirá del OFICIO BREVE para la Santa Comunión.

En lugar de la EPÍSTOLA propia del día, podrá leer ésta:

    Hebreos, XII, 5, 6.—Hijo mío, no menosprecies el castigo del Señor, ni desmayes cuando eres de él reprendido; porque el Señor, al que ama castiga y azota a cualquiera que recibe por hijo.

En lugar del EVANGELIO propio del día, podrá leer éste.

    Juan, V. 24.—En aquel tiempo decía Jesús: De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra y cree al que me ha enviado, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas pasó de muerte a vida.

En lugar de la ORACIÓN propia del día, o después de ella, lea la que sigue:

    DIOS eterno y poderoso, Creador del género humano, que corriges a los que amas, y castigas a los que recibes por tuyos. Suplicámoste hayas piedad de este tu siervo enfermo, dándole gracia para que sufra con paciencia esta enfermedad y recobre su salud corporal, si es de tu beneplácito; y cuando seas servido que su alma se aparte de su cuerpo, haz que aparezca delante de ti sin mancilla. Mediante Jesucristo nuestro Señor. — R. Amén.

En lugar de la BENDICIÓN propia del tiempo, podrá decir ésta:

    DIOS omnipotente, que a sus muy fieles siervos visita con enfermedad corporal, libre a ellos y a nosotros de toda dolencia del cuerpo y del alma.
    R. Amén.
    V. Y el que llevó en Sí mismo nuestra flaqueza, conceda a nosotros y a ellos el favor de su clemencia sin fin.
    R. Amén.
    V. Para que sostenidos por su amor y por su gracia, ni desfallezcan por su quebrantada salud ni sucumban a la desesperación por la enfermedad.
    R. Amén.
    V. Por la misericordia del mismo Dios nuestro, que es bendito y vive y gobierna todas las cosas por los siglos de los siglos.
    R. Amén.

Después de recibir el Ministro la santa Comunión, la administrará a los demás que hayan de comulgar, y finalmente al enfermo.

Antes de la Bendición final, puede decirse una breve ORACIÓN adecuada a las circunstancias.


Cuando el enfermo estuviere muy débil, y la necesidad así lo requiriere, bastará para este Oficio, decir la CONFESIÓN de pecados, la ABSOLUCIÓN, la BENDICIÓN de los elementos, la FÓRMULA de administrar el Sacramento, la ORACIÓN DOMINICAL y la BENDICIÓN final.


Y si el enfermo, por razón de su extremada debilidad, o por no haber avisado al Ministro con tiempo, o por falta de compañeros que comulguen con él, o por cualquier otro impedimento justo, no recibe el Sacramento del Cuerpo y Sangre de Cristo, el Ministro le instruirá, haciéndole saber que, si en verdad se arrepiente de sus pecados, y con viva fe cree que Jesucristo murió en la cruz por él y vertió su Sangre para redención suya, recordando con amor. los beneficios que de esto deriva y dándole cordiales gracias por ello, seguramente come y bebe el Cuerpo y Sangre de nuestro Salvador Cristo con provecho para su alma, aunque no reciba el Sacramento con su boca.

 Communion of the Sick

 

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Web author: Charles Wohlers U. S. EnglandScotlandIrelandWalesCanadaWorld